6) Arquitectura Industrial


 

Con esta denominación nos referiremos a las diferentes tipologías constructivas relacionadas con las actividades “industriales” del municipio. A pesar de que no podamos hablar de un sector industrial consolidado y arraigado, se dan varios ejemplos interesantes de procesos de transformación de diversas materias primas y que han dado lugar a la constitución de nuestro acervo cultural y patrimonial.

Las Salinas.-

Existen muy pocas referencias escritas sobre la producción y uso de la sal en la cultura aborigen. Sabemos que los antiguos pobladores de las islas la obtenían directamente de los charcos formados por la pleamar y que además salaban el pescado. Los numerosísimos cocederos o “pilas” naturales fueron los únicos ingenios salineros de los que se tiene constancia hasta el siglo XV, y su abundancia viene reflejada en la extensa toponimia referente a charcos y cocederos. Debemos reconocer que estos “Charcos” no estuvieron exentos de cierto manejo, puesto que en determinados lugares se llegaron a realizar modificaciones en cuanto al rebaje de los fondos y obras de contención de tajos y cocederos.

Tras la conquista los derechos de producción y explotación de la sal recaen a favor de la Corona; una Real Orden comunicada a la Audiencia de Canarias en 1605 instaba a la realización de un informe cuyo fin era incorporar las salinas existentes al monopolio de la Real Hacienda. Esta Orden supuso el punto de partida de la reglamentación salinera, a partir de la cual se controla toda solicitud de creación de nuevas salinas en Canarias, sobre las que se exigía un impuesto extraordinario, el almojarifazgo, que suponía el 7% de la producción.

En el caso de la Palma, isla que siempre fue deficitaria de sal, existieron abundantes cocederos naturales de uso común, construyéndose a principios del siglo XVIII. Las salinas hoy conocidas como de Los Cancajos son fruto de las inquietudes ilustradas del Presbítero don Miguel González Toledo, (1755-1842) nacido en Santa Cruz de La Palma y avecindado en el municipio de Breña Baja; en su hacienda de las Salinas pasó retirado sus últimos días.

Según el botánico noruego C. Smith, que visitó la isla de La Palma en 1815 junto a Leopold von Buch, estas salinas estaban ya funcionando en dicho año: ... por delante de la iglesia (de la Concepción, Buenavista). Vi al lado de la costa meridional salinas recientemente establecidas 2. Las salinas se asientan sobre un área de malpaís reciente que conforma un acantilado bajo constituido por brazos de coladas, roques y caletas. Aquí concurren los elementos necesarios para la producción salinera; vientos moderados, que permiten acelerar el proceso de secado de la sal y la energía necesaria para el bombeo de agua a través de molinos y la necesaria insolación que permita la precipitación.

Previamente sorribado el terreno, queda perfectamente delimitado el espacio donde se construye el ingenio salinero: un área principal, que comprende el molino secundario de bombeo, los cocederos y salinas como tal, junto a ellas se alza la vivienda y sus anexos. Dicho espacio queda cerrado por un muro de gran espesor en mampostería ordinaria cogida con argamasas de cal, que cierra perimetralmente el área.

El acceso principal al conjunto salinero y la vivienda se hace por el lado este, a través de una ennoblecida portada neoclásica en cantería. La vivienda de planta rectangular y cubierta de teja árabe a dos aguas, sigue el modelo constructivo de la casa alta o sobradada. La planta baja o lonja es el área destinada a servir de almacén o cuarto de aperos y herramientas utilizadas en las labores salineras, mientras que en la planta superior se encuentra la vivienda como tal. El acceso a esta segunda planta se hace a través de una escalera exterior de madera. En la parte posterior se sitúan las construcciones auxiliares de la vivienda, tales como la cocina, el aljibe o la pileta.

Estas salinas constituyen un modelo único en la isla de salinas, de inspiración grecorromana, donde el barro ha sido sustituido por el mortero de cal; de trazado muy regular presenta dos cocederos localizados próximos al mar. La captación del agua se realizaba a través de una serie de pozos, y era elevada por dos molinos de viento de estructura y rotor de madera. Disponía además de un sistema de depósitos elevados con dos estanques, de modo que el agua se trasvasaba del inferior al superior hasta un acueducto, con el caño de piedra tallada que la transportaba a los cocederos. La construcción de muros rematados con sillares de piedra y parte de los caños de piedra tallada denotan la estupenda calidad de la fábrica, estimándose que su producción anual llegó a ser de 60 toneladas.

La entrada cuenta con portada principal neoclásica y cuenta además con una casa de dos plantas.

En 1867 , la falta de capitalización del propietario y la destrucción de parte del mortero de cal por la acción del mar son los motivos del abandono de estas salinas de las que se obtenía sal de gran calidad.

Horno de Cal.-

Le escasez de cal en las islas occidentales y la importancia de este material en la fabricación de morteros y en el enjagelbado de los paramentos, obliga a la importación. Son las islas orientales las grandes suministradoras de este preciado producto. Este comercio empieza a ser importante a partir del siglo XVI y se mantiene durante siglos, reportando importantes ganancias para las islas.

Breña Baja cuenta con un horno de cal situado en el llamado Camino cuesta de la pata , en una de las vertientes del Barranco de Aguacencio. La estructura del horno sigue el modelo generalizado de un cuerpo cilíndrico de mampostería revestido con cal; la parte superior por donde se introduce la piedra viva se encuentra al lado del camino lo que favorecía el acarreo de este material; en la parte inferior, más estrecha que la anterior, se localiza la boca del horno por donde se insertaba la leña necesaria para la cocción. Antes del proceso de cocción se vendía parte de la cal viva para el tratamiento de limpieza y desinfección de las aljibes.

No tenemos datos exactos sobre el período de funcionamiento de este horno de cal, probablemente se construyera sobre los años 30, llegando a funcionar hasta entrada la década de los 60 cuando se extiende la comercialización del cemento, suplantando la dominancia de la cal como material tradicional de la construcción.

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