7) Arquitectura Militar


 

La importancia estratégica del archipiélago constituye una característica estructural en la Historia de Canarias y determina las continuas acciones militares y piráticas a las que se vieron sometidas las Islas durante más de tres siglos. Los corsarios representaban una pesadilla continua para los puertos y las ciudades costeras de Canarias, y eran una grave amenaza para el comercio interinsular y para el comercio de las islas con América. Todo ello justifica la necesidad de construir fortificaciones para la defensa.

Tras la conquista, el Cabildo de La Palma se encargó de la construcción de una serie de fortalezas, de su conservación y artillado. La defensa de la isla se limitó básicamente a la ciudad de Santa Cruz de La Palma debido a su debilidad orográfica, ya que contaba con una zona amplia de playa que favorecía los desembarcos. El resto de la isla era por sí sola un baluarte natural caracterizada por terrenos abruptos y difíciles.

El Fuerte de San Carlos.-

Fue construido durante el reinado de Carlos III , en sustitución del antiguo Castillo de San Carlos. Éste se localizaba en la playa de Bajamar, en la desembocadura del barranco del Socorro, construido en 1568 y destruido por la avenida del barranco el 22 de noviembre de 1694, demoliéndose completamente en 1742.

El nuevo Fuerte se proyectó ese mismo año, iniciándose las obras en 1743. De dimensiones más bien pequeñas, presentaba planta semicircular con capacidad para tres cañones para defender la playa. Contaba con una explanada con parapeto semicircular y en la gola se situaba el almacén de pólvora que comunicaba con la explanada a través de una escalera de piedra. En el flanco derecho y sobre el muro de la gola estaban los almacenes de municiones y alojamientos que se comunicaba directamente con la explanada.

En 1893 fue entregado al Ayuntamiento, y en ese mismo año la Alcaldía de la Ciudad de Santa Cruz de la Palma comunica al Ayuntamiento de Breña Baja la proposición de utilizar el Fuerte de San Carlos de Lazareto de prevención y desinfección para que ni pasajeros ni carga pasen por el camino público, y la construcción de una vía enteramente independiente entre la orilla del mar y la indicada fortaleza.

La propiedad del edificio es devuelta al Ejército en 1912 quien lo cede en usufructo al vecino Enrique Sánchez López. Con posterioridad, en 1918, se le otorgó al Ayuntamiento para dedicarlo a Lazareto, para el aislamiento de enfermos infecciosos y contagiosos.

Demolido en 1942, diez años después y en el mismo lugar, se inauguraron los Cuarteles del Regimiento de Infantería “La Palma”, Nº 53.

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