La consolidación de la nobleza palmera
A partir del siglo XVII, la nobleza palmera se consolidó definitivamente como un cuerpo cerrado, en una casta de poderosos y privilegiados, vinculada por lazos de sangre e intereses económicos.
Para mantenerse como grupo social dominante, la aristocracia local se valió de dos mecanismos principales:
- Los contratos matrimoniales de carácter endogámico.
- La institución del mayorazgo a favor de la primogenitura familiar.
La fundación del mayorazgo, que actuaba como instrumento de protección de los patrimonios familiares, cobra cada vez más fuerza a medida que avanza el siglo XVII, paralelamente al endurecimiento de las estructuras sociales. Estos bienes no podían partirse ni dividirse, evitando la disgregación de la fortuna familiar al permanecer vinculados en cabeza del hijo mayor.
San Antonio: origen en una hacienda de viña
En La Breña radicaban las propiedades de los mayorazgos más pudientes de la isla. De este modo, el actual núcleo de San Antonio tiene su origen en una hacienda de viña de principios del siglo XVII, en torno a la cual se desarrolló el núcleo de población más importante de Breña Baja.
Esta hacienda era propiedad del presbítero Pedro Escudero de Sigura, doctor y protonotario apostólico de Su Santidad, el cual fundó dentro de su hacienda de Breña Baja la ermita de San Antonio.
La vida del campesinado
El vecindario de La Breña en el siglo XVII residía en su mayoría en viñas propias o arrendadas. La mayoría eran labradores, con sus cultivos de viñas y sementeras. Se trataba, pues, de un término rural de pequeños campesinos que generalmente trabajaban en viñas ajenas, en régimen de arriendo o medianería, bajo unas condiciones muy duras.
Muy pocos campesinos eran propietarios de la tierra que trabajaban. A lo sumo poseían pequeñas suertes, cercados y asientos de viña o tierra calma, dentro de los que construían su vivienda, de no más de una fanega de extensión.
Las casas estaban habitadas por una media de cinco personas, de modo que en ellas residía más de una unidad familiar, unidas por lazos de parentesco. Las familias eran extensas, formadas por padres, hijos, yernos y nietos: un tipo de familia numerosa explicable por la economía de la zona, fundamentalmente agraria, necesitada de brazos para el trabajo del campo.
Las viviendas rurales
Las casas de estos campesinos estaban muy separadas unas de otras. Eran construidas de piedra seca cubierta con paja, y el piso estaba formado con bosta de buey bien apisonada, haciendo un suelo bastante parejo y duradero. El ajuar casero y el mobiliario eran muy modestos.
La emigración a América
Las duras condiciones de opresión en las que vivía el campesinado y la escasez de recursos, agravadas por la crisis que sufrió la isla a lo largo del siglo XVII (malas cosechas, sequía, caída del comercio...), obligaron a emigrar a numerosos jóvenes a Indias.
Los emigrantes eran generalmente labradores y gentes sin oficio, la mayoría hijos de campesinos sin posibilidad de acceder a la tierra y que aspiraban a mejorar su posición dentro del estamento al que pertenecían. América se convirtió, gracias a su abundancia y prosperidad, en tierra de promisión, que atrajo a los naturales de las Islas en su búsqueda de ascenso y de inserción en el grupo de los privilegiados.
El legado de los indianos
La isla, y Breña Baja, se beneficiaron del esfuerzo y la iniciativa de los indianos, que desde América remitieron dinero, oro, plata y productos en especie como el tabaco o el cacao, con los que fue posible financiar empresas artísticas que quedan actualmente reflejadas en el patrimonio eclesiástico insular.

